El término gestión de instalaciones (en inglés facilities management o externalización) hace referencia a la subcontratación de parte de los servicios que uno brinda, es decir, confiar la totalidad o parte de la gestión del sistema de información a un proveedor de servicios informáticos externo.
El suministro de servicios se documenta en un contrato de servicio (o acuerdo de servicio, también acuerdo de nivel de servicio, SLA por sus siglas en inglés) por el medio del cual se definen los términos y condiciones que el proveedor del servicio acepta y la calidad de servicio que se espera (QoS, acrónimo en inglés de Quality of Service).
La gestión de instalaciones tiene defensores y oponentes, ya que:
A grandes rasgos, la gestión de instalaciones siempre se decide con plena conciencia de los costes totales (TCO, Total Cost of Ownership, en español coste total de propiedad), que comprenden el precio de los materiales informáticos, las redes, el mantenimiento de las competencias de los equipos de informática y posiblemente los gastos generados por cortes y/o actualizaciones del servicio.