Dos personas observan en unas pantallas una demostración de un videojuego el miércoles 6 de junio en la feria Electronic Entertainmente Expo (E3), en Los Ángeles (California).
La industria de los videojuegos busca impresionar a la prensa en la feria E3 en Los Ángeles, una tirante luna de miel entre los fabricantes y los periodistas 'geek', que están desilusionados por la falta de innovaciones y celosos del mimo que reciben los jugadores casuales.
Los protagonistas de la Electronic Entertainmente Expo (E3) han sido las secuelas de franquicias como Halo, Sim City, Pikmin, Mario Bros., Assassin's Creed y Battlefield, entre otras, y novedades como The Last of Us, de Sony, y ZombiU, de Nintendo.
También acaparó la atención la actualización de Nintendo de su consola Wii, la nueva Wii U, que será lanzada en Navidad y cuyo precio no se ha revelado. La Wii U requiere de un GamePad, un mando a distancia con pantalla táctil que ha generado desaprobatorias muecas entre los expertos.
Pero a pesar de la expectativa que causa la gran feria mundial de los videojuegos entre los jugadores duros convertidos en periodistas, se han escuchado voces de decepción por la ausencia de grandes anuncios, como cuando Nintendo lanzaba la revolucionaria Wii en 2006 y Microsoft respondía con Kinect en 2010.
"Es difícil decir qué es lo mejor del 'show' este año. No hay muchas innovaciones realmente, hay más bien secuelas de juegos", dijo a AFP Greg Platt, de TimePlay Entertainment.
Es el mismo sentimiento de un empleado de una importante editora de videojuegos, que pidió el anonimato: "Hay demasiadas secuelas y la gente quiere consolas, quiere la nueva gran novedad, quiere una Xbox 4".
Los grandes fabricantes (Microsoft, Nintendo y Sony), así como las grandes editoras de videojuegos (Ubisoft, Perfect World, Electronic Arts) convirtieron sus puestos de exposición en mini parques temáticos para seducir a los periodistas, que son prácticamente el único público del show.
Los puestos, en el Centro de Convenciones de Los Ángeles, tienen gigantescas pantallas donde se emiten los trailers de los juegos con una potencia de sonido que hace retumbar el suelo. Sexys modelos vestidas de 'e-guerreras' sonríen a todos los 'clics' y solícitos publicistas invitan a los visitantes a asistir a las demos a puertas cerradas, para los que se forman colas de un centenar de reporteros-fans.
Pero los periodistas, jugadores 'hardcore' de corazón, lamentan el foco que ha puesto la industria en productos destinados al público fácil, como el juego de baile Dance Central, el de baloncesto NBA Baller Beats o el de karaoke Sing.
"Esta tendencia a ignorar al consumidor duro para hacer dólares extra apelando a gente que no juega a juegos no es buena para la industria", aseguró una furibunda nota en la revista GiantBomb. En ese mismo sentido informaron otros medios especializados, como Gamasutra y 1Up, por ejemplo.
"Uno viene con la expectativa de encontrarse las consolas nuevas y al final no hay tal... Te clavan el juego y de ahí viene la desilusión", dijo a AFP Jordi Tudela, un bloguero de 25 años que viajó desde Barcelona para alimentar su sitio especializado, www.ultimapartida.com.
Según Tudela, quien también citó el exceso de secuelas como un factor negativo, la diferencia está en que hace 10 o 15 años la E3 era un 'affaire' sólo entre jugadores 'hardcore' y la industria.
Pero ahora las conferencias de prensa se ven en todo el mundo, por internet, y los fabricantes han moderado sus propuestas para atraer al público amplio que tomó por asalto el mundo de los videojuegos gracias a los teléfonos, las tabletas y las propuestas 'soft' de Wii y Kinect, explicó el bloguero.
"Por ejemplo, para Nintendo la intención es conseguir que todos aquellos padres que compraron la Wii, acaben comprando la Wii U". Son los que se sentirán atraídos, por ejemplo, por accesorios como los 'autitos' inflables para niños de CTA Digital: se infla el coche, se coloca el iPad o el mando Wii en el volante y listo: un automóvil de carreras portátil.
Pero las consolas en venta, siguen siendo las mismas tres.
© 2012 AFP